7 de junio de 2011

Trascendencia

Todos queremos no ser olvidados jamás. Seremos buenos, o increíblemente malos, pero seremos recordados, eso es lo importante. Es la única forma de sobrevivir más allá del cuerpo. Sin embargo, la memoria es un medio limitado. Ningún recuerdo es para siempre, y hasta el juramento más sincero se lo llevará el viento algún día. Cuando desaparezca nadie se acordará de mi, si es que acaso aún persisto en las frágiles memorias cristalinas, cuyas cicatrices y dolores han sido evidencia de mi paso implacable y cruel. He quedado a las orillas de las gentes, sin pertenecer a ningún bando, sin pertenecer al género humano, cumpliendo un rol de observador omnisciente, pero no omnipotente, si no más bien impotente ante el paso de los hechos por sus ojos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Haz algo que sea capaz de vencer la fragilidad de la memoria, a veces algo muy pequeño puede transformar la vida de alguien.

Anónimo dijo...

A todo esto, de qué lugar del mundo eres?

Mr. Oso dijo...

Soy de chile, estimado(a) anónimo(a)

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